Just a prayer

Ante la inconmensurable angustia y desesperanza de un destino hostil, mi corazón se deshace como una flor en el desierto; a solas en el páramo candente levanto los ojos al cielo y clamo:

¿Adónde se ha ido el Señor de las maravillas?

¿Cuándo se despertará el Dios de la Justicia?

La densidad onerosa del presente desfigura el rostro del Dios de la infancia.

Not fate, not future, they have song for a long time

Y su garganta grita ¿adónde se ha ido tu dios?

Mi Dios yace dormido en lo profundo de mi corazón. Pero se ha despertado. Ahora juega armando trincheras, templando espadas afiladas por la Palabra de  fuego del profeta:

Mía es la venganza, yo pagaré dice Jehová Dios de los ejércitos

Su clamor me ha hecho un arma viva, el despertar de mi Dios me ha transformado en una fiera:

El león de Judá

Ha llegado el Día, las tinieblas se disipan, amanece ya el Sol de Justicia. Arde con más fuerza el páramo; mi lengua sangra y mis ojos se calcinan pero ya no estoy solo.

Los huesos de mi pueblo se levantan revestidos con otra piel, armados con otra carne:

la carne de valientes  arrebatan la Justicia y el Derecho, con brazo fuerte ahogan las gargantas de los que decían:

No hay destino, no más futuro, su dios se ha dio.

Publicado en on Octubre 14, 2009 at 8:12 pm Dejar un comentario

La Lectura: el arte de descifrar el mundo

El aprendizaje de la lectura ha implicado siempre toda una aventura digna del criptólogo más abisado, del semiólogo más conspicuo, en pocas palabras, aprender a leer exige y desarrolla toda una serie de capacidades cognocitivas que pueden hacer de cualquier individuo un ser humano pleno, crítico y libre.

Paulo Freire propuso y desarrollo a lo largo de su vida un método mediante el cual la persona humana analfabeta inmersa en el proceso de decodificación de los signos vocálicos, de las palabras va descubriendo el mundo que lo rodea, aprende a ” leerlo y descifrarlo ” en otras palabras, adquiere la capacidad de nombrar las cosas por su nombre, domeñarlas y así, hacer sonar su palabra en el concierto del universo.

Llamemos al escenario una palabra compuesta por tres sílabas, por ejemplo, di-ne-ro,  esta palabra encierra en sí misma un campo semiótico muy rico y controvertido sobre todo en un contexto como el de los llamados países emergentes o en vías de desarrollo. Hagamos de aquí en adelante el viaje como quien no sabe leer; juguemos por unos instantes a estar ciegos, invidentes, personajes en tinieblas que van saliendo poco a poco de la cueva de Platón.

Di-ne-ro. Ante nosotros aparece una combinación de signos desconocidos para nosotros, sin embargo, nuestros oídos y nuestro cerebro comienzan a trabajar juntos; dinero, dinero, dinero, el sonido es transformado en imágenes en nuestro cerebro: billetes de muchos colores, monedas birllantes, tintineantes, abultadas billeteras, y, sobre todo, aparecen ante nosotros una serie de experiencias y relaciones; compra-venta, satisfacción y frustración, alegría o dolor, orgullo o cansancio, todo esto desencadenado por el sonido de una simple palabra.

El esclarecer este nudo de relaciones entre imágenes, sensaciones y experiencias generadas en nuestra conciencia por una sóla palabra es lo que podríamos llamar decodificación, desciframiento del mundo a partir de una palabra generativa, en este caso la palabra dinero. Entonces nos pregunttamos ¿acaso tienen tanto poder las palabras?  y si introdujéramos otra palabra plena de sentido, por ejemplo, hu-ma-no.

Humano, hambre, herencia, historia, honor, honesto, honrado, humano

Dinero, dádiva, destino, dividir, domesticar, doméstico, dueño

Y así sucesivamente desarrollando cada una de las posibles combinaciones silábicas contenidas en cada palabra, bastarán unas cuantas palabras generativas para que aprendamos a leer al tiempo que comenzamos a descubrir la fuerza de las palabras y vislumbramos la posibildiad de descifrar el mundo, y, finalmente pronunciar nuestra palabra verdadera.

Yo era libre como tú

Pero quería vivir demasiado. 

Mira, viento, mi cuerpo está frío 

Y no hay a quién estrechar la mano.. (Anna Ajmátova )

Conforme nos adiestramos en el ejercicio de la lectura nuestra visión del universo se fortalece y el mundo se agranda. ¿Qué sucede entonces cuando nuestras muchas andanzas nos conduce a un texto como el arriba citado? Perplejidad podría ser el adverbio que describa nuestra experiencia; ¿qué es esto? ¿ cómo puede senejante brevedad textual aglutinar tanto sentido, tan ricas emociones?

Para responder a estas interrogantes, observemos a los niños enfrascados en sus primeras lecturas, invariablemente leen en voz alta arrancándole a cada palabra escrita un sonido, el secreto que releve su identidad emparentada con los sonidos conocidos de la vida diaria: vi-en-to, viento, explota su realidad en los oídos; apredemos a leer, a hablar y entender con los oídos antes que con los ojos, para muchos nuestra primera maestro ha sido la música cuyos ritmos y cadencias nos recuerda el latido del corazón materno:  el lenguaje oral y escrito posee un ritmo y latido propios.

Recientemente he descubierto que disfruto la música del mundo, me fascina la musicalidad de las lenguas del universo: Pax, paz, pace, peace, palabras homónimas nacidas de una misma madre. La poesía es música escrita con las palabras, la página en blanco, el ágora, el senáculo, la tertulia, su partitura.

Hambre de libertad, ansias de arrebatarle a la vida insumos inefables, y, de súbito, la muerte y en su reino, la soledad ¿será esto lo que nos quiere comunicar en su poema Anna Ajmátova? quizá este poema nos haga sentir los vientos-libres- pero gélidos de la estepa rusa. ¿tendrá la palabra escrita el poder de infundir en nuestros cuerpos el dolor, los ahhelos, la risa o el llanto ajenos? Probemos con otro poema, esta vez de Eugenio Montejo titulado De aire en aire

Cuando el pájaro vuelve 

porque la tarde cae 

y llega al árbol. 

Cuando se quita el vuelo de la alas 

y lo cualga en la rama,

él, que tanto fue y vino

de aire en aire;

él, que no espera de la tierra

ni una vuelta de más o de menos

y no pide ya nada.

Cuando retorna a su silencio

de leñador sin bosque

y guarda el hacha,

el hacha errante de sus plumas

y su canto.

Ya no le queda ahora más faena

sino afrontar la noche

de negra tinta solitaria,

hasta que de la sombra vuelva el día

y su ávido milagro.  

Cabría citar aquí las palabras de Alejandro Rossi In Memorian de Eugenio Montejo: ” Poeta que recoge el amor y el  viento de la vida (…) que confía en los ciclos naturales y en los reencuentros ” Eugenio Montejo un poeta más enamorado de la naturaleza- romántico de alguna manera- como otrora lo fueron Neruda, Paz, Tagore, Berthold Brecht, confía en los ciclos naturales, y, por lo tanto, pienso yo, en los reencuentros, el Eterno Retorno, presente transcendente que nos regala la presencia renovada de los seres que amamos, que tarde que temprano, siemrpe vuelven.

Como siempre vuelven los quehaceres cotidianos, las faenas diarias que insuflan  sentido a la vida a la vez que encierran en sí el ávido milagro del nuevo día. Como el pájaro se quita el vuelo de las alas y lo cuelga en la rama; me quito la corbata y dejo el viejo portafolio en una silla, yo que tanto he ido y venido entre la vieja ciudad.

Cuando el pájaro retorna a su silencio de leñador sin bosque y guarda el hacha, el hacha errante de sus plumas y su canto; me despojo del cansancio de tantos años, de tantos días, me derrumbo en la cama, ya no me queda nada sino dormir y enfrentarme con la noche de negra tinta solitaria, esperando que de las sombras vuelva el día y su ávido milagro.

Isaiah Belin señala que el romanticismo es tal vez la más radical e importante revolución mental de los tiempos modernos. Desde el propio concepto de revolución hasta fenómenos de gran actualidad, como el nacionalismo y el globalismo, la cultura popular y el individualismo subjetivo, el Estado de derecho y el totalitarismo, etc, es en el romanticismo que encontramos sus raíces o primera expresión. Crucialmente, Berlin afirma que el romanticismo es el primer caso de la historia de Occidente en que las artes adquieren un carácter casi hegemónico en la concepción de la vida. ( 1 )

En la novela, en el impresionismo el sujeto cobra nuevos brios, es liberado para expresar los estados íntimos de su alma, hacer valer sus perscepción del universo, en esto Kierkergaard fue un verdadero maestro. La lectura es el encuentro privilegiado de subjetividades, la potencial empatía de dos interioridades; es este encuentro, este diálogo que nos puede hacer más humanos al revelar los rostros desconocidos de nuestro mundo interior y vislumbrar el otro rostro del mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1) Hugo Estenssoro, Willian Turner El Hombre que fue una época, en Letras Libres, julio 2008, Año X, Número 115. p. 34

                                                                          

Publicado en on Julio 9, 2008 at 10:45 pm Dejar un comentario

Espiritualidad de la Alegría I

En el lenguaje corriente de la espiritualidad cristiana raramente nos encontraremos con alusiones expresas- y positivas- al gozo, la alegría, el gusto por vivir y disfrutar la vida plenamente como el don mínimo del Dios de Jesús de Nazareth.

Las siguientes reflexiones que pretendemos hacer están basadas en las realizadas por el teólogo español José María Castillo (Puebla de Don Fadrique, Granada 1929) en su obra Espiritualidad para Insatisfechos. (Trotta 2007) por la cual fue duramente criticado por la Congregación para la Doctrina de la Fe que pohibió la publicación de dicha obra en la editorial de los jesuitas Sal Terrae.

José María Castillo teólogo de largo andar docente en la Facultad de Teología de Granada (hasta que en 1988 fue sancionado por Roma con la retirada de la venia docendi para poder dar clases en dicha facultad) y actual director del Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada, ha publicado títulos como El Futuro de la Vida Religiosa. De los orígenes a la crisis actual (Trotta 2004), Víctimas del Pecado (Trotta 2005), Iglesia y Sociedad en España junto con Juan José Tamayo (Trotta 2005), Dios y Nuestra Felicidad (Desclée 2001), La Ética de Cristo (Desclée 2005), El Reino de Dios. Por la vida y la dignidad de los seres humanos (Desclée 2000), El Discernimiento cristiano ( Trotta 2008) y la obra de reciente aparición en España La Iglesia y los Derechos Humanos.

Espiritualidad para Insatisfechos puede abordarse como la bitácora espiritual de un creyente cristiano comprometido con el proyecto del reino de Dios quien descubriera la belleza del mundo y de la vida como ámbitos de libertad, gozo y alegría y, que anuncia entre las líneas de esta obra, la migración que José María Castillo haría de la Compañía de Jesús, en palabras de su amigo el teólogo Luis Alemán “ Castillo quiere recuperar su libertad para poder respirar, porque se asfixiaba. No tanto en la Compañía cuanto en el clima actual de la Iglesia española, en la que se siente perseguido por los obispos y los grupos más conservadores.”

I.- Los Peligros de la Espiritualidad

Resulta casi obvio. que hablar de espiritualidad es referirse a la vida del Espíritu, la vida humana que se introduce en dicho ámbito y se deja guíar por el Espíritu, en concreto, en nuestro caso, por el Espíritu de Cristo. Sin embargo, el fenómeno de la espiritualidad cristiana está plagado de ambiguedades y peligros que han deshumanizado el concepto y la experiencia que de Dios tienen los cristianos.

Desde la clase de catequesis, de la escuela dominical, cursillos de capacitación de líderes de iglesia o agentes de pastoral, se nos ha dicho que vivir en el espíritu es renunciar a las tendencias de la carne, apartándonos de las tenaciones de esta era presente y mirar a las cosas de arriba, todo esto producido por la separación que hizo la teología antigua- los Padres de la Iglesia- de lo divino y lo humano, el cuerpo y el espíritu, lo trascendente y lo inmanente.

Entonces llegó San Anselmo de Canterbury- Siglo XI-con su teoría de la satisfacción expiatoria que en pocas palabras nos plantea la exitencia de un Dios encolerizado, furibundo por la maldad y el pacado de los hombres; que para apagar su encono, aplacar su ira exige la muerte y el sacrificio de su Hijo Único, el único ser capaz de satisfacer la sangrienta exigencia.

 De ahí se sacaron esperpénticas consecuencias para la vida espiritual de los cristianos: Lo divino y lo humano, lo espiritual y lo corporal ya no estaban separados, sino que ahora, se encontraban contrapuestos, antagónicos, incompatibles debido a la ” naturaleza” pecadora del ser humano.

Todos sabemos, así nos lo han enseñado, que semejante fardo se lo debemos a la caída de Adán provocada por las “malas artes” de su consorte Eva cuya consecuencia fue la pérdida la pureza y dones divinos que engalardonaban en un principio, la “naturaleza pura” del primer hombre, tras la caída, la historia es harto conocida por  los teólogos supralapsarianos.

Las primeras conunidades cristianas entendieron que la espiritualidad cristiana radica principalmente en el seguimiento de Jesús y el proyecto que él predicó: el reino de Dios. La naturaleza del reino de Dios es utópico por la radicalidad con que se nos presenta la igualdad, la justicia y el respeto por la dignidad de los seres humanos cono voluntad última de Dios Padre de Jesús. Esto nos comunica con el siguiente aspecto del problema a resolver en el concepto y comprensión de la espiritualidad cristiana.

II.- El Centro de la Espiritualidad Cristiana. Cuando se habla de espiritualidad en ciertos ámbitos culturales y sociales, el tema levanta ampula, escosor en las mentes y conciencias que ven en la religión como sinónimo de evasión de la vida, represión de los instintos básicos de la vida humana y resignación ante los problemas lacetantes de la sociedad actual, como la corrupción política y la economía deshumanizada. Por otra parte, están aquellos que siente que la religión-su religión- la guía moral de la institución eclesiástica son imprecindibles para el recto vivir de las sociedades.

Sin embargo, como ya se ha dicho antes, el discurso religioso y espiritual tradicionalmente aceptado tiende a confrontar, disociar a Dios y la vida humana con todos su dinamismo, sus limitaciones, diversidad y anhelos más profundos, entre ellos; la necesidad de respeto, diginidad en la existencia y búsqueda incensante del gozo y la alegría.

Por el contrario, el centro de la espiritualidad, el centro de la experiencia del Dios de Jesús radica en la búsqueda de la alegría para los otros, en la lucha por abolir el dolor y la ignominia que degradan al ser humano, es decir, en términos evangélicos, sanar a los enfermos, liberar a los endemoniados, dar la vista a los ciegos, liberar a los cautivos y oprimidos como el año agradable del Señor.

Jesús dejó siempre muy claro que el Dios que él predicaba y al cual le llamaba cariñosamente Abba, es un Dios cuya prioridad es la vida del ser humano, nunca la religión con sus preceptos, normas e instituciones que la perpetúan. La pregunta más radical que Jesús dirigió a los sacerdotes fue: ¿qué es lícito hacer en sábado, salvar la vida o quitarla? Jesús no quiso menospreciar las instituciones religiosas que estructuraban la sociedad judia, sino colocarlas en su lugar, esto es, al servicio de la vida humana.

En pocas palabras el centro de la espiritualidad cristiana radica en la vida, la defensa de la vida, de la diginidad de la vida y hasta en el goce y disfrute de la vida para todos, no sólo para unos cuantos. Es desde este centro donde se pueden enfocar, entender y practicar de manera más evangélica las diversas facetas de la espiritualidad cristiana como son: el dominio de sí para el servicio a los otros, la virtud en el sentido de compromiso ético sólido, sensibilidad mística en el sentido de seguimiento y encuentro con Jesús mediador del reino de Dios.

III- El Dios de la Alegría y la Alegría de los Cristianos.

No podremos hablar seriamente de la alegría de los cristianos hasta replantearnos la experiencia y el concepto de Dios que hemos heredado. Como ya lo hemos dicho antes, llevamos a cuestas la marca de Caín: marcados por la desobedencia de Adán, en lo que algunos calvinistas leyeron como el origen de la deprevación total del hombre; a esto le añadimos la doctrina anselmiana de la satisfacción que convierte a la pasión y muerte histórica de Jesús de Nazareth como el sine qua non de la salvación del hombre, de esto a la divinización de la muerte y el sufrimiento como leiv motiv de la vida cristiana sólo hizo falta un paso, que el místico medieval Tomás de Kempis en su obra La Imitación de Cristo llevo hasta sus últimas consecuencias:

” Si hubiera algo mejor y más útil, para el hombre que sufrir Jesucristo nos lo hubiera enseñado con sus palabras y su ejemplo… cuando llegues a encontrar el sufrimiento dulce y amarlo por Jesucristo, entonces considérate dichoso porque has encontrado el paraíso en la tierra”. Imitación de Cristo, II, 12.

La teología está totalmente inhabiltada para lidiar con el tema de la felicidad y el gozo en la existencia humana. Cuando se ha intentado reflexionar sobre la dignidad humana, la centralidad del cuerpo, los sueños y lo erótico como elementos dignos de la experiencia de lo divno, se ha hecho a las fronteras de la fe, en los línderos de la poesía, como es el caso del otrora teólogo presbiteriano de la liberación, Rubem Alves (esto se puede constatar en la maravillosa obra del teólogo protestante Leopoldo Cervantes-Ortiz. Serie de Sueños. La Teopoética Lúdico-erótica de Rubem Alves.

Parafraseando al teólogo español José María Castillo; nuestra formación religiosa ha sido la deformación de la experiencia y el concepto del Dios de Jesucristo por cuanto en ella, la alegría como elemento dinamizador de la vida humana, no tiene cabida.

Al final del próilogo del evangelio según San Juan se puede leer: “Nadie jamás ha visto a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre” (Jn 1:18), es decir, Dios en su radical alteridad, es “totalmente otro” (Karl Barth) resultaría inconmensurable para el ser humano si no lo hubiese dado a conocer Jesucristo, el unigènito de Dios.

Y Jesús reveló un rostro de Dios redicalmente nuevo; un Dios que es padre pero radicalmente humano. En la vida y obra de Jesús de Nazareth vislumbramos la humanidad de Dios. Jesús asume y presenta el reino de Dios como proyecto de vida, alegría y gozo em la vida de cada persona y del ser humano en general.

Por ello Jesús se desmarcó rápidamente al inicio de su ministerio de la religiosidad oficial de los fariseos, y de la vía ascética representada por Juan el Bautista. Incluso podemos leer que Jesús nos dice: ” La Ley y los Profetas llegaron hasta Juan, desde entonces se anuncia el reino de Dios”. (Luc. 16:16) Un reino que trae gozo, alegría y paz concretamente a los más desdichados, a los excluidos, a los pobres.

Un gran banquete de bodas en donde todo el mundo se goza y ríe con la presencia del Novio, el ágape donde todas las personas tienen cabida y en él se sirve el mejor vino de todos; de esa manera explica Jesús la naturaleza del reino que él anuncia y encarna. Consecuentemente el rostro y el talante de un Dios humano, profundamente solidario con lo humano.

La espiritualidad de la alegría significó para Jesús- y debe significar lo mismo para nosotros hoy- el vaciamiento y la entrega de Dios, de uno mismo en pro de la felicidad del otro. la defensa de la dignidad y respeto de los derechos humanos, parafraseando a San Agustín, nosotros decimos: se feliz y haz lo que quieras.

IV.- Felicidad y Alegría en la Vida Cristiana.

En el discurso de la teologóa tradicional tanto como en el de la espiritualidad encontramos fácilmente alusiones al dolor, al sacrificio, el sufrimiento, el pecado y la muerte. Hallar referencias positivas, alentadoras a palabras como la felicidad, la alegría, el gozo y el disfrute de las cosas buenas que este mundo- creado por Dios,! qué buena y hermosa, se dijo para sí el creador era su obra terminada- tiene que ofrecernos, resulta imposible. La teología no sabe como refeirr el gozo y el placer en la existencia humana, al contrario, los considera como peligrosos para la vida ” espiritual ” del creyente.

Las razones para este pesimismo teológico ya las hemos referido en el apartado anterior: 1) la oposición entre lo divino y lo humano, 2) la separación radical entre lo natural y lo sobrenatural, y, sobre todo,3) sacralizar el dolor y el sufrimiento como vehículos privilegiados para acercarse a Dios. ¿Acaso el gozo y la alegría, la dignidad del cuerpo humano como vehículos indispensables en la vida cotidiana para experimentar lo sagrado son incompatibles con la religión y el discurso teológico?

En los relatos evangélicos Jesús aparece anunciando la irrupción del reino de Dios como una realidad que produce gozo y alegría desbordantes. Para Jesús el tiempo del ayuno, la tristeza han terminado. Baste recordar el duro jucio que recibieran Jesús y sus discípulos por no ayunar, ni lavasrse las manos antes de comer, acudir constantemente a fiestas y banquetes junto a publicanos, pecadores y mujeres de mala fama.

El anuncio de la llegada del reino de Dios es para Jesús motivo y razón de gozo, alegría, fiesta puesto que lo compara con un banquete de bodas, con el novio presente, al cual todos tienes acceso: pobres, niños, los marginados que nadie quiere. La descripción más densa de esto lo enuncia Jesús en las dos redacciones de las bienaventuranzas; en el discurso de la Montaña de Mateo y el discurso de la Llanura de Lucas.

Los pobres, los que lloran, los que sufren, los que pasan hambre apareen en estos discursos como bienaventurados, es decir, felices, dichosos, en palabras de José María Castillo:

” En el vocabulario del Nuevo Testamento, el término Makários, que expresa felicidad, dicha, bienaventuranza, aparece hasta 50 veces. Se trata de un término usado en la literatura griega, desde Píndaro, para expresar el estado de embriagadora dicha de que gozan los dioses, así como también los humanos que disfrutan de extraordinaria felicidad.” (p. 61)

La felicidad de la que habla Jesús en las bienaventuranzas se realiza y experimenta en el presente, aquí y ahora. Lo paradójico del asunto radica precisamente en el status de los destinatarios, es decir, ¿cómo pueden ser los pobres, los hambrientos, los que lloran, los más dichosos en el reino de Dios, pues esto contradice la experiencia que tenemos de aquellas realidades?

La teología ha intendo encontrar el sentido a semejantes afirmaciones adoptando dos interpretaciones principalmente:

” La solución ha sido interpretar este texto en sentido -ético- las bienaventuranzas como un catálogo de virtudes;o también, entre otros casos, explicar estas bienaenturanzas en sentido -espiritual- las bienaventuranzas como virtudes religiosas, que serían la humildad, la renuncia al mundo y al pecado” (p. 62)

Pareciera que las autoridades eclesiásticas y doctrinales no saben como manejar y articular el lenguaje de la alegría dentro de la arquitectura de la existencia cristiana; consejeros y guías espirituales no conocen otra forma de vivir la vida cristiana en profundidad sino renunciando a todo aquello que nos hace más felices y alegremente humanos, inclusive violentando nuestra libertad esencial para pensar, discernir y vivir nuestra vida.

Violencia, dolor, renuncia, sumisión son los principios sobre los que se sustenta una religión que usa y abusa del poder que le es intrínseco como mediadora con lo absoluto, lo último, para garantizar, la mayoría de las veces, la primacía, el prestigio y la influencia de sus líderes e instituciones sobre sus adeptos.

Se da así una dinámica malsana. Se necesita de un Dios todopoderoso, autoritario, violento para poder sustentar la existencia de una religión y sus instituciones com pretensiones dominantes, autoritarias, fundamentalistas. El rostro de un Dios asi no es el rostro del Dios del evangelio ni el rostro del Dios de Jesús. El futuro de la religión cristiana radica, en palabras de José María Castillo, la felicidad y la bienaventuranza que su mensaje pueda contagiar a todos, principalmente a los que más sufren y son olvidados.

Tres posibles soluciones nos plantea María Castillo para que la religión cristiana supere y deje atrás la sórdida atracción por el dolor, el castigo, la sumisión como componentes de la espiritualidad y vida cristiana:

” 1) Abandonar para siempre el Dios violento y amenazante del Antiguo Testamento. Y poner, en su lugar, el Dios que se nos reveló en el hombre Jesús de Nazareth. 2) Abandonar para siempre la ética del deber y las obligaciones. Y poner en su lugar, la ética de la necesidad o, más exactamente, la ética de las necesidades fundamentales y básicas que tiene la gente. 3) Abandonar para siempre la espiritualidad del dolor y el sacrificio. Y poner, en su lugar, la espiritualidad de la felicidad, es decir, la espiritualidad que se plantea como proyecto de vida hacer felices a las personas que están a nuestro alcance “. (p. 73)

Dichas propuestas nos pueden parecer radicales, sobre todo las dos primeras, sin embargo, es necesario pensarlo muy bien, si es que de verdad queremos un cristianismo y una espiritualidad que nos hagan más humanos y sobre todo, mucho más felices en este mundo.

V.- La fe Cristiana en una Teología de Frontera.

Vivimos en un mundo en constante devenir. nuestras sociedades y nuestra cultura están sufriendo cambios profundos, en particular a lo que se refiere a la manera en que ve, entiende y vive la vida en el mundo el hombre moderno; ante tal vorágine contrasta el discurso de las instituciones religiosas oficiales que nos presentan una fe, una moral, una espiritualidad anquilosadas, pétreas, desvinculadas totalmente del latido y el talante en que se mueve el hombre de hoy.

Sin duda, en palabras de José María Castillo, estamos ante el problema hermenéutico. Es decir, el acto de comprensión e interpretación que lleva a cabo el ser humano sobre su propio ser y la naturaleza de todo lo que le rodea; la hermanéutica ha realizado el arduo pasaje de abordar al texto como objeto hasta mirar al ser como texto.

La teología ha sido trastocada por el cambio de rumbo que ha sufrido la hermenéutica en cuanto que la teología poco a poco ha virado su mirada de la apologética hacia la constante tarea de interpretar sus contenidos, ser ella misma herramienta interpretativa de la fe. Por supuesto, lo anterior no es aceptado en los ámbitos conservadores y fundamantalistas de la teología y las iglesias.

Estando así las cosas, los contenidos esenciales de la fe cristiana como el símbolo de los apóstoles, el credo niceno, los credos y confesiones de las distintas iglesias protestantes, las encíclicas papales y los documentos del magisterio eclesiástico en el caso de la Iglesia Católica vienen a ser objetos de museo, reliquias de otra época, de otro tiempo, incomprensibles para el hombre de hoy, en tanto dichos contenidos no sean intepretados de manera que revelen su mensaje para el tiempo presente.

La experiencia religiosa desplazada del ámbito de lo sagrado

La experiencia religiosa está siendo desplazada de los ámbitos que le era propios: las iglesias, los actos litúrgicos, todo aquello que pudiera contener lo sagrado, asimismo ha cambiado la intelección que la gente tiene de lo trascendente. Lo sagrado ya no requiere el trascendimiento de la persona humana, sino que nos habla de su profundidad y dignidad, en palabras de José María Castillo:

” Ese otro puede seguir suscitando la forma más clara de trascendimiento que es el don de sí, pero lo suscita desde la llamada a la propia responsabilidad, no desde la imposición exterior de una tradición o de una autoridad.” (p..83)

La avalancha de nuevos conocimientos que continuamente nos proporciona la ciencia, el Internet, ha minado el principio de autoridad que abrogaba para sí la Iglesia Católica. El ser humano está interpretando su mundo cultural como su universo interior de una forma nueva que influye la manera novedosa que tiene el hombre de relacionarse con el mundo y con sus semejantes.

Para muchas personas inmersas en la cultura y el mundo actuales, su religión ya no es la del Dios único sino del ser humano y su trascendencia; el ser humano divinizado. Los impulsos religiosos de solidaridad, caridad, compromiso con los demás ahora son canalizados por las personas a través de instituciones de beneficiencia, ONGs, militancia en algún partido político afin a sus intereses.

La Iglesia Católica intepreta todo esto como crisis de valores, secularización salvaje, laicismo radical y, no quiere- quizá no puede- revisar la religiosidad que predica, la espiritualidad que propaga, ajena al Evangelio, sublimando con ella el dolor, el sufrimiento, el rechazo de toda la belleza y la dignidad de la creación y de la persona humana.

José María Castillo propone revitalizar tres grandes aportes teológicos que ha brindado la teología del Siglo XX para así retomar el centro de la fe cristiana: el proyecto de defensa de la dignidad y los derechos humanos y descubrir que el corazón de la fe cristiana no es la religión sino la felicidad del ser humano.

A) Creemos con firmeza y fidelidad en la encarnación de Dios en Jesús de Nazareth, que no fue sólo ni principalmente la divinización del hombre Jesús sino la humannización del Dios, lo cual lógicamente, implica creer con firmeza y fidelidad en todo lo humano, en todo lo profundamente humano.

B) En la humanidad de Jesús de Nazareth se fundieron y confundieron lo humano y lo divino en su vida cotidiana. De la misma forma Dios ha creado nuestra humanidad siempre abierta a lo trascendente, a lo divino. Es decir, toda persona en cualquier actividad que emprenda, en cada hora de su vida cotidiana puede, – y de hecho lo hace- comulgar con lo sagrado. La vida humana es el ámbito de lo divino.

C) El centro de la fe cristiana no está en la religión sino en la felicidad de los seres humanos. El ser humano es inevitablemente un ser limitado y, a la vez, un ser muy deteriorado, efímera es nuestra existencia en este mundo, a esta limitación y a ese deterioro la religión le ha llamado pecado original o deprevación total del hombre. Nosotros le podríamos llamar simplemente deshumanización que es inherente a la humanidad.

Si el hombre se deshumaniza toda su actividad y capacidad creativa se deteriora, se pervierte, incluyendo, por supuesto, la religión con la cual se han sacralizado los actos más ruines que el ser humano comete contra sí mismo. Por ende, el proyecto central de la fe cristiana debe ser la lucha contra la deshumanización del hombre, así la espiritualidad cristiana nos puede llevar a ser cada día más profundamente humanos, dicho de otra manera, profundamente más creyentes.

Publicado en on Febrero 24, 2008 at 5:28 pm Dejar un comentario

Mujer de Agua Dulce

El olor de la tierra mojada siempre la hacía llorar. Aquella tarde de un solo golpe reverberaron en la memoria las nostalgias, la frustración y las esperanzas que Isabel Labriego acuñó por más de 10 años de vida en común con Silverio Contreras.

Sus ojos oscuros recorrían cansados los detalles repetidos de la ventana blanca crujiendo por las puñaladas certeras de la lluvia tardía de octubre. El tiempo parecía tan denso y silencioso como el blanco de aquella habitación. El zumbido del ventilador solía arrullarla de vez en cuando siempre que los sueños asesinos recurrentes no la despertaran y volviera a la realidad sudando un sudor frío y bañada en lágrimas.

Recordaba claramente el primer sueño tortuoso que le sacudió la salud emocional. Ahí estaba él, Silverio Contreras, enjuto, mirándola con sus ojos inmensos y tan azules y lúcidos que ella sentía como si el mar al mediodía estuviera escudriñándola. Sólo se miraron un instante y después nada, destellos luminosos , torrentes carmesí entre gemidos.

Silverio Contreras hijo de emigrantes españoles se había criado en el bullicioso centro histórico en compañía de niños descalzos e intrépidos jugando a ser los adultos que serían robando dulces y chocolates en las mercaderías de Argentina y Allende.

Desde niño su mirada de calma chicha le abriría de par en par las puertas y las ventanas del corazón de las mujeres. Isabel Labriego fue la penúltima víctima de aquellos ojos.

Desde que se casaron en ceremonia modesta en la catedral metropolitana, Isabel Labriego y Silverio Contreras se consumían en fantasías y aquelarres nocturnos alimentados en parte, por los sueños húmedos y de tierra firme padecidos por Isabel.

Alguna noche soñó con el encuentro carnicero de la mantis religiosa en donde el macho obnubilado por los encantos químicos del amor se entrega sin tregua al placer efímero de poseer por primera y última vez el cuerpo ágil, esbelto y pervertidor de su hembra. Una vez consumada la pasión, ella, absuelta de todo orgasmo y consideración afectuosa, volviéndose para mirar a los ojos a su amante extasiado sobre su espalda, le devora la cabeza con un beso carnívoro dando por terminado el fugaz idilio.

Isabel le contó su sueño a Silverio y éste se defendió:

- ¿Acaso piensas devorarme una de estas noches?-
- ¿Quién sabe? Respondió burlona.

Isabel Labriego Ramírez última hija de Raquel del Consuelo Ramírez y Víctor Labriego Cabal fue vista siempre por sus hermanos mayores y por sus propios padres como una niña extraña, mística, una forma de ser poco usual en una criatura inquieta y nostálgica a la vez, menuda como una vara y con un brillo cautivador en su mirada de ojos almendrados.

Cuando la nostalgia la asaltaba en las tardes de lluvias recurrentes de su natal Orizaba, se refugiaba tras las puertas de madera entregándose a dibujar crucecitas sobre el piso de tierra. Una tarde mientras comían todos en la mesa de madera de pino y seis sillas tan rústicas como un árbol, Isabel se perdió por varios segundos navegando por las aguas lúcidas y de la jarra con agua en el centro de la mesa.

- ¿En dónde andas, Chabela?- le peguntó su madre y ella bajándose de la nube en la que andaba respondió – creo que a papá le a pasar algo-
- Estás loca- refutó doña Raquelito acostumbrada como estaba a las alucinaciones infantiles de su hija.
- He visto a papá volando sobre las vías del tren

Víctor Labriego Cabal hacia 20 años que trabajaba como garrotero en la Compañía Ferrocarriles Nacionales de México considerado por sus compañeros de trabajo como un hombre pendenciero, bebedor y mujeriego que desaparecía por meses de su casa, llevado por los torrentes de alguna mariposa de ocasión dejando a su esposa e hijos al garete de la fortuna.

Aquella tarde en que Isabel navega dispersa en las aguas estancadas en la jarra de agua, Víctor intentaba dirigir el ensamble de los vagones de carga en el patio de maniobras en la estación local, aturdido por la resaca de marinero que llevaba encima desde hacia dos días, se desplomo tan alto como era desde el vagón en le que dirigía la maniobra hasta tierra firme sobre los rieles adormecidos fracturándose las costillas.

Con el trascurrir de los años Isabel Labriego maduró la habilidad sobrenatural de escudriñar el destino navegando cautelosa en las aguas estancadas aderezado con el arte de leer las cartas españolas. Pronto su casa se convirtió en puerto seguro y refugio de corazones desvalidos, almas solitarias, náufragos de tantas batallas de amor que buscaban el amparo y la guía del faro de aquella marinera experta en el arte de navegar por las aguas lánguidas en una jarra de cristal.

Las tardes de otoño se tornaban grises y graves para Isabel Labriego que pasaba el tiempo refugiada en su casa atendiendo a sus múltiples visitas sentada en el centro de una mesa decorada con un mantel floreado de encajes y una cubierta de plástico. La centro de la misma Isabel disponía una jarra de agua transparente, el maza de barajas españolas apretujadas en una pequeña cajita de plástico, una taza de porcelana con grecas amarillas llena a tope de café cerrero y una cajetilla de cigarrillos Fiesta.

El mayor pasatiempo de Isabel era recostarse en su poltrona reclinable y ver la televisión por horas sin siquiera pestañar. Antes sus ojos tristes pasaban como fantasmas las escenas de la telenovela de moda, los seriales dramáticos americanos, las caricaturas para niños melancólicos y el noticiero de las 10 pm.

Siempre pensé que Isabel realmente no veía la televisión sino las escenas de una vida desperdiciada entre las constantes ausencias de Silverio Contreras, la soledad exacerbada por la ausencia de hijos a casi seis años de casados, entre la las nostalgias de su niñez de niña pobre jugando a ser feliz trepando limoneros y dibujando crucecitas en la tierra cada tarde después de las lluvias.

Si él no hubiera botado el trabajo que tenía en la fábrica textil a causa del arduo horario y a una lesión sufrida en la mano derecha cuando le cayó encima el enorme y pesado carrete de hilo empleado en los telares de aquella época y ahora, Silverio Contreras se perdía por semanas en el interior de la república vendiendo y comprando bisutería de plata de puerta en puerta y en los mercados más concurridos en cada ciudad.

Una tarde lluviosa tocaron a su puerta dos mujeres, una era Lucrecia Bonette antigua amiga de Isabel que encontró la felicidad en los brazos de un transportista cervecero que solía aparcar su remolque cada mes a las afueras de la empresa cervecera Moctezuma justo en frente de la casa de Lucrecia Bonete.

Con un cuerpo de ceiba, brazos de galeote y barba de montañés Rogelio Sánchez le robó el corazón por los ojos para siempre a la tímida Lucrecia que lo expiaba a través de las persianas de su viaja casa.

Una noche enloquecida de amor fue a visitar a Isabel Labriego exigiendo una respuesta y la cura que le calmara aquella pasión unilateral que la asfixiaba poco a poco. Isabel con su sabiduría acuática la consoló: el amor es como la muerte: nadie puede redimirnos de ella y nos alcanza tarde o temprano.

Rogelio Sánchez dio un par de toquidos de ángel a la puerta de Lucrecia Bonette llevado pro el calor inclemente del verano veracruzano en busca de un poco de agua para saciar su sed y la del radiador de su remolque. Cuando abrió la puerta, Lucrecia Bonette no alcanzo a distinguir la realidad de sus fantasías más caras, ahí estaba por fin, derritiéndose de calor el hombre de sus veranos internos. Ninguno de los dos salió impugne aquella tarde de verano asesino.

Alicia Soriano Campos era la mujer que acompañaba a Lucrecia Bonette aquella tarde. Parecía un fantasma con ojos grandes castaños y profundos, vestía ropa de nilo, una blusa blanca con ligeras flores beige y pantalones holgados.

Llevaba el pelo negro suelto hasta los hombros, su tez blanca acentuaba la tristeza tenue en sus ojos. – aquí te traigo una víctima más de los amores fugitivos- dijo Lucrecia a modo de presentación. Tomaron asiento frente a Isabel Labriego y Alicia Soriano inicio su historia.

Había llegado a Orizaba hace un poco más de seis meses para trabajar como contadora en un banco de la región, su cargo de auditor y contador público la obligaba a moverse de una sucursal a otra a lo largo y ancho del estado de Veracruz. Durante su estancia en Orizaba conoció a Lucrecia Bonette – cajera del mismo banco- se habían hecho grandes amigas y confidentes en poco tiempo, así se entero Alicia Soriano de las facultades premonitorias de Isabel Labriego.

En la matriz bancaria de Xalapa Alicia Soriano conoció al mejor amante que habría de tener: un hombre maduro y escurridizo que fungía como gerente general de aquella sucursal. Antonio Machado de Asís hacía honor a su nombre, no carecía de artes poéticas a la hora de hacer el amor.

Cada tarde se cocinaban a fuego lento con una ración de besos mansos en todo su cuerpo, Antonio aderezaba el la piel de Alicia Soriano con pases de taumaturgo consumado en lo rincones adecuados con la paciencia de una suite de Bach.
Harta de tanta parsimonia Alicia Soriano tomaba la batuta y proseguía aquel ritual con el paso desbocado, urgente del joven Guillermo Tell.

Los lazos del amor y de la muerte son indestructibles, Alicia Soriano necesitaba reunirse definitivamente con su amante fugitivo. Isabel Labriego extendió las cartas españolas sobre la mesa, escudriñó el rostro del rey de vastos junto a la sota de copas, se estremeció frente al as de bastos, prosiguió su lectura, no sacó nada en claro.

Entonces Isabel recurrió a sus dotes de navegante de agua dulce atisbando en las corrientes de la jarra de agua siempre presente en el centro de su mesa, dialogo un rato en voz baja y apenas alcanzó a decir unas palabras cuando emergió.

Tu hombre debe ser hermoso, porque apenas logro ver la silueta de un ángel. Las dos mujeres salieron de aquella casa tal como llegaron, con la misma carga de dudas.

Isabel Labriego apagó la lámpara del buró junto a su cama y se perdió en los sueños con Silverio Contreras, ausente en la vida real y su cama aquella noche de verano. Los viajes de Silverio Contreras se hacían más prolongados cada vez y las artes de Isabel Labriego no podían desde hace algún tiempo en su vida personal. Ella podía penetrar hasta los huesos de la gente, pero invidente para divisar su destino.

El siete de febrero de 1997 a las diez de la mañana Lucrecia Bonette irrumpió en la casa de Isabel Labriego como el monzón, mira nada más esto Chabelita, gritaba con el periódico en la mano. El Sol de Orizaba reportaba en la sección policíaca el homicidio de una pareja ejecutada a puñaladas en la habitación número 305 del hotel Trueba, habitación en donde solían reunirse cada mes, según me contó meses después Lucrecia Bonette.

La nota periodística enfatizaba además de la sevicia con que había sido ejecutada la pareja, la frecuencia con que visitan aquella habitación los ahora occisos, Alicia Soriano y Antonio Machado de Asís, crimen pasional cabeceaba la nota.

La vastedad del mar frente a sus ojos emergía como un desierto azul. Isabel Labriego pasaba tardes enteras mirando la muerte del sol en las aguas del puerto, sangre dorada, oro carnesi cubriendo el horizonte, doble llama vespertina.

Por las mañanas se escabullía en el acuario veracruzano, entonces, como posesa de una voz antigua divagaba por sus recuerdos y nostalgias, mirándose reflejada en las peceras del acuario de pies a cabeza, desnuda, sin secretos ante la mirada perpleja de los peces.

Isabel miraba su pasado, la futura vida que nunca tuvo, sin hijos, sola, envejecida, recordaba a Silverio Contreras, siempre ausente en su vida, en su cama , ajeno totalmente al mundo de sueños y ficciones en donde Isabel es tan libre. Alfonsina deambulando por las calles veracruzanas, conocida entonces, como la loca que descifra los sueños y el destino de la gente en las aguas trémulas del acuario.

Las pesquisas de la Procuraduría de Orizaba Ver dieron con las cuentas bancarias, libretas de apuntes en donde Antonio Machado de Asís acumuló una fortuna como fruto de vender información confidencial de clientes acaudalados de todas las sucursales en donde trabajó a diferentes bandas organizadas de secuestradores.

Fueron aprehendidos algunos cabecillas de la banda Los Macizos. Arturo Meza alías el Palencia confesó haber sido amante de Antonio Machado de Asís por más de cinco años hasta el día en que Machado de Asís perdió la cabeza por un comerciante itinerante: Silverio Contreras.

Él utilizaba a Antonio, sólo lo quería pro su dinero, declaró Arturo Meza. Antonio Machado se hizo cliente frecuente de Silverio Contreras cuando lo conoció en Tierra Blanca. Compraba artículos de plata para regalarlos a sus amantes de ocasionales, después siguió haciéndolo porque le gustó el vendedor.

Silverio Contreras se percató rápidamente de la atracción que ejercía sobre Antonio Machado y la canalizó para aumentar sus ganancias comerciales, más adelante se enteró de la fortuna que manejaba Machado a través de los negocios turbios y el secuestro y decidió emplearse a fondo para obtener ganancias más jugosas.

Se hicieron amantes aunque Silverio Contreras nunca permitió el sexo recíproco que Antonio le exigía, así, mentalmente Silverio mantuvo inmaculada su imagen de gallo pisador. El placer máximo que experimentaba Silverio Contreras en aquella relación era el someter y controlar a su entero capricho la vida y el bolsillo de Antonio Machado.

Arturo Meza sabía todo esto pues era el confidente de Antonio Machado quien acudía a llorar en su hombro cada vez que era castigado con la ausencia y la indiferencia de su amante predilecto.

Enfermo de celos, Arturo Meza dispuso de todas su influencias en el mundo del hampa y en la policía regional para mantener vigilado a Antonio Machado día y noche, de esa forma se enteró de la relación que mantenía con Alicia Soriano, cómo y en dónde se venían.

El día anterior a la muerte de Alicia Soriano y Antonio Machado Arturo Meza tenía en sus manos el reporte y las fotos de Alicia y Machado entrando al hotel Trueba, y la visita un par de horas más tarde de Silverio Contreras al mismo hotel.

Las fotos, el testimonio de Arturo Meza y la confesión de propio Silverio Contreras sirvieron para recluirlo cuarenta años en la prisión del Cofre de Perote.

Los límites de la realidad y los ensueños se diluían fácilmente en los recuerdos de Isabel Labriego. La vida y los pesares de toda aquella gente que había ayudado a ser feliz se confundían con su propia vida, súbitamente le apuñalaba el corazón el recuerdo de su vida real que ella hubiera querido que fuera un recuerdo más.

Interrogatorios extenuantes, las declaraciones de Silverio Contreras de propia voz en la ventanilla de prácticas , enjuto, descolorido con la vista perdida y el cabello despeinado, nada quedaba ya del hombre de ayer, seis meses en la cárcel bajo la presión de las indagaciones habían terminado por aniquilar al orgulloso comerciante, reducirlo al grado de ser ya totalmente otro.

Isabel Labriego se enteró por fin el porqué de las ausencias de su marido, la indiferencia de él ante su cuerpo y su existencia. El hartazgo de una vida mediocre, yendo y viniendo de un estado a otro del país comprando y vendiendo plata y todo para qué, el hartazgo lo llevó a la ambición desmesurada cuando supo de la condición económica de Antonio Machado de Asís, y de la ambición desmedida se desplomó rápidamente a la degeneración y degradación se su existencia

Al cuarto mes de alegatos e indagaciones jurídicas Isabel Labriego había terminado ante las autoridades su papel de testigo. Así que una tarde empacó unas cuantas cosas en una pequeña maleta y tomó el primer autobús que saliera para el puerto de Veracruz.

Al llegar se hospedó en un pequeño hotel en el centro de la ciudad cerca del mercado en donde solía comer un plato de arroz con plátano frito y frijoles negros con un filete de pescado sazonado con sal y limón.
Ella nunca supo bien a bien ni cómo ni cuándo el mar, los atardeceres sangrientos y la tranquilidad acuática del acuario terminaron arrebatándola de la realidad y la llevaron vivir una vida en el fondo multicolor de sus fantasías más gratas matizadas con el gris claro de los recuerdos tristes.

Cuando finalmente fue recluida en el Centro Psiquiátrico de la Concha nadie sabía nada de ella, se le conocía ya por aquel entonces como la Loca del Acuario. Desde que la conocí y la empecé a tratar como psiquiatra me conmovieron su rostro de luna . sus ojos claros y su pelo negro como la noche.

Acostumbrado a lidiar con enfermos mentales, convivir con los personajes y las realidades que inventaban, me aferraba a la realidad como forma de defensa ante tanta locura. Al enfrentarme con las ensoñaciones y fantasías de Isabel Labriego, al ir destilando poco a poco, sorbo a sorbo la realidad de su vida de su vida soñada, fui perdiendo las defensas y capitulé ante su mundo, con lo hiciera el rechoncho y pragmático Sancho Panza ente la locura y fantasía de su señor don Quijote de la Mancha.

Al escribir todo esto voy recordando las charlas con Lucrecia Bonette, con el propio Silverio Contreras, con los pocos familiares con los que pude contactar y me pregunto a mí mismo si la vida que vivo podría se la vida verdadera que quisiera vivir. Isabel Labriego siempre será para mí la mujer de agua dulce, la soñadora mágica que lloraba con el olor de la tierra mojada.

Publicado en on Enero 5, 2008 at 6:14 pm Comentarios (1)

El Incendio

Juan Batista era un hombre regido por sus prejuicios y rígidos principios morales. Dueño de un talante austero, de hábitos frugales vivía una existencia monótona girando alrededor de su enorme biblioteca.

Juan Batista fue siempre devoto de la doctrina calvinista, pretendía ver en cada movimiento de su existencia un gesto de la voluntad divina.

En la biblioteca de Batista reinaba un orden escrupuloso regido por el alefato hebreo a la manera del salmo 119. El Aleph engloba todos los volúmenes sagrados, inextricables y complejos como el mismo Elohim.

Hacía varios años ya que Juan Batista no frecuentaba iglesia alguna, ferviente calvinista excomulgado por voluntad propia – así quería creerlo- vagaba de templo en templo saciándose de los innumerables rostros de El Olam.

Aquella sed de Dios que lo poseía era proporcional a la fiebre que desde tres años atrás venía padeciendo Batista, fiebre maldita con nombre y rostro de mujer: Ulrika. La conoció una tarde lluviosa en el cafecillo de la media luna en la calle Tiber. Su rostro pálido, sus enormes ojos azules hacían de su mirada un abismo y mar a mediodía, sus gestos eran el enorme bostezo del mundo durmiéndose por la tarde. El no pudo escapar de aquel misterio que lo llevaría a desaparecer en sus inmensas entrañas.

Desde el 13 de septiembre del 1989 Juan Batista se consumía en sueños en delirantes e interminables noches de insomnio. En vigilia o en sueños veía repetidamente aquel rostro con ojos de mar.

Una noche, la primera, soñó un corazón bermejo latiendo calmado en los interiores oscuros de un cuerpo. La segunda noche soñó un artesano tejiendo los intrincados vericuetos de las arterias que corrían a lo largo de aquel oscuro cuerpo que Batista no alcanzaba a identificar pero lo sentía como algo propio.

La tercera noche fue testigo de una marejada cubriendo totalmente aquel cuerpo anónimo otorgándole de una piel tersa, pálida como la luz de un mediodía de otoño. La última noche soñó con unos ojos abismales azules como el mar y divisó un rostro hermoso, pálido como la nieve y aquel cuerpo anónimo fuel el cuerpo de Ulrika , desde ese momento Batista perdió la razón.

Su locura consistía en la delirante tarea de dibujar y desdibujar en sueños el cuerpo y el rostro de Ulrika al grado de poseerlo lascivamente una de tantas noches. La sensación que Batista experimentó al sentirla tan cerca, ardiente, poseyéndolo en las formas más exquisitas y malsanas a la vez, esa sensación desalojo el alma de aquel pobre hombre limitado al universo estéril de una biblioteca interminable.

Pasaron tres años de insomnios y pesadillas y esa noche Batista decidió darle vida real a su amante onírica. El rostro de Juan Batista ya no era el mismo, como el de los profetas que se enfrenan cara a cara con Dios y viven para contarlo, Batista se veía como un hombre perdido, enjuto el rostro y desorbitados los ojos con aquel brillo opaco que tienen los místicos y los locos.

Nadie alcanza a conocer cabalmente su biblioteca pues cada una es un laberinto inextricable como el alma del hombre. Batista emprendió la búsqueda insensata en su biblioteca de aquel volumen que poseyera la clave para traer al mundo a Ulrika.

Las locuras de Alonso Quijano, los celos enfermizos celos de Swann, la ardiente apostasía del viejo Fausto no le alcanzaron para lograr su objetivo. Finalmente una tarde exhausto cayó de bruces sobre Las Metamorfosis de Ovidio. Aquella noche no soñó- o no recordó haberlo hecho- simplemente durmió.

Sólo el fuego, sólo el fuego posee la esencia del ser, tan sólo el fuego posee la dinámica secreta de la vida y la muerte, en sus formas y rostros caprichosos se esconde y se revela el dios.

Aquellas palabras volvieron en sí a Batista y quiso orarle a Vulcano, a Dionisio, orarle a la tierra que encierra en su seno el fuego silente palpitando en los volcanes, en las cordilleras.

Una llamarada abrió los ojos y le habló a Batista: Tuya será Ulrika, tan real, tan bella como es, lo será para todos y para ti, como en tus sueños la sientes, pero sólo tú y yo sabremos que es un sueño hecho carne como el hijo del Dios venido a la tierra.

La sentencia le recordó a Juan Batista las creencias de aquellos herejes malditos, los docetas que afirmaban que el Hijo de Dios tan sólo poseía la apariencia de la carne pero no la carne del hombre. Desde aquel momento Ulrika vivió junto a él, vagaban juntos por la biblioteca abismal como en un laberinto, otras veces hacían el amor despreocupadamente en cualquier sitio de la casa en donde el deseo los asaltaba.

Una noche los despertaron los gritos de la gente y los aullidos de las sirenas desaforadas de los bomberos, se vio escandalosamente rodeado por el fuego, las llamas habían consumido casi en su totalidad la casa, la biblioteca estaba siendo reducida a escombros y cenizas.

Juan Batista buscó afanosamente con la mirada a Ulrika pero nunca la encontró, el fuego habitaba la totalidad de la casa y él caminaba impunemente por aquel infierno. Súbitamente vino a él una revelación: él como Ulrika eran un sueño fantasmal traídos a la vida por el anhelo y el deseo de algún amante delirante.

El reporte policíaco afirmaba nunca haber encontrado el cuerpo de Juan Batista Retelier a quien no se le había visto salir de su casa desde el 13 de septiembre de 1989.

Publicado en on at 6:09 pm Dejar un comentario

El Sueño

He preferido olvidar la tristeza de aquellos ojos. Simplemente diré que la conocí una triste tarde de septiembre rayando la seis de la tarde. No recuerdo los detalles del encuentro tan sólo aquel rostro pálido y sus gestos trémulos y sobre todo su nombre, Ulrika.

Al parecer soñé el encuentro tres noches seguidas con desenlaces distintos, trágicos, lúgubres. La primera noche ella conversaba conmigo sobre la obra de Ignacio Ellacurría y de Sobrino. En realidad no reparé en el conocimiento que ella pudiera tener sobre un tema tan árido y fastidioso, pasé aquel momento escudriñando cada forma de su cuerpo, las variaciones caprichosas de su pelo, hipnotizado por el sonido de su voz, desde ese momento no pude dejar de pensar en ella.

La segunda noche mi sueño fue muy venturoso, ella aceptó salir a tomar un café conmigo, llegué al cafecillo la Sombra hora y media antes de lo previsto, recuerdo haber ensayado tres desenlaces posibles del futuro encuentro. En el primero ella llegaba ansiosa y bella a la cita, y tras una charla febril y apasionada sobre los misterios del encuentro amoroso dilucidados por Paz en la Llama Doble, vencía mis temores y lograba besar su tenue boca.

En el segundo desenlace se presentaba Ulrika tan tenue y precisa con aquel perfume deshonesto que me trastornaba y empezaba por contarme los detalles y las vicisitudes de un amor imposible con aquel hombre misterioso y simple que la fulminó con sus ojos verdes.

En el tercer desenlace me vi cara a cara con ella en un diálogo silente y sincero en el cual terminamos por desentrañar fantasmas y develar máscaras de rostros ficticios amados y anhelados por nosotros, sin existencia concreta, meros arquetipos.

En la tercera noche ella llegó puntualmente a la cita pálida y esbelta con su olor a nostalgia y aquel perfume deshonesto que me enloquecía, por uno momentos fui feliz mirándola, persiguiéndola con la mirada y ella ligera huyendo más allá de mí, a otro lugar, a otro tiempo, hacia otros brazos.

El paso de los días y la levedad dorada de las hojas del otoño han comenzado a borrar los detalles de aquellos sueños y de ese encuentro con Ulrika tan hermosa y pálida como la memoria de un hombre viejo y enamorado de un rostro incierto, de un cuerpo lívido y terso que soñó tres noches seguidas con unos ojos verdes de un amor imposible.

Publicado en on at 6:04 pm Dejar un comentario

El lugar de la Teología Evangélica I *

Karl Barth el teólogo suizo y protestante considerado como uno de los más grandes del siglo XX al final de su vida profesional como profesor, ha dejado un hermoso testamento teológico: Introducción a a la Teología Evangélica fruto del curso invernal 1961-1962 en la facultad de Teología de Basilea, hermosa pieza de cámara teológica qie impresiona y conmueve al escuchar los sueves acordes de la fe, la esperanza y el amor que intregran la condición de posibilidad del quehacer de la teología, su lugar y su existencia, asideros del teólogo ante la soledad, la duda y la tentación que le afligen y le estremcen como los riesgos más álgidos del quehacer teológico.

El lugar de la Teología

a) La Palabra

Karl Barth establece la fuente y el hogar primordial de la teología sobre cuatro grandes pilates, a saber: La Palabra, los Testigos, la Comunidad y el Espíritu, sin embargo, el círculo teológico-Tillich- se alimenta de la Palabra de Dios cmo revelación del hablar y la acción del Logos encarnado Jesucristo.

La teología evangélica será tal siempre y cuando se nutra de la revelación del Dios amoroso del pacto, de su acción y hablar que se vislumbran en el Evangelio, en este sentido, la objetivación evangélica va más allá del ámbito protestante, puede existir teología evangélica dentro del marco católico u ortodoxo y estar ausente en ciertas expresiones teológicas protestantes.

Con respecto a la Palabra de Dios toda teología comprendida como obra humana es tan sólo analogía, especulación-reflejo- y reproducción motivados por el acto creativo de la Revelación de Dios en Jesucristo, la teología evangélica y cualquiier teología que sea tal viven de esta revelacion y su quehacer es una respuesta agradecida a la Palabra escuchada.

La teología evangélica posse ciertas características específicas debido a su relacion con la Palabra. La teología es una ciencia humilde ya que en palabra de Barth ” la teología no es un acto creativo, sino únicamente una alabanza del Creador, una alabanza que en la mayor medida posible debe responder verdaderamente al acto divino de la creación” p. 35

Asímismo la teología es una ciencia libre porque no sólo es exhortada por aquella Palabra sino porque además es liberada, autorizada, capacitada e impulsada hacia todo ello. La teología también es uana ciencia crítica ya que ” tendrá que distinguir constantemente entre lo que Dios ha hecho que suceda y lo que hará que suceda, entre los antiguo y lo nuevo, sin menospreciar lo uno y sin tener miedo a lo otro. Tendrá que distinguir claramente entre el ayer, el hoy y el mañana de la única presencia y acción de Dios, sin perder de vista la unicidad de dicha presencia y acción” p. 28

La teología evangélica es una ciencia gozosa ya que en palabras del segundo Barth ” se trata de una teolología evangélica !y por tanto no de una teología vuelta hacia un Dios inhumano y que fuera, por ello, una teología legalista! la teología evangélica se ocupa del Emmanuel, del ! Dios con nosotros! !por este objeto suyo, no puede menos de ser una ciencia agradecida, y por tanto, gozosa! ” p. 30

b Los Testigos

Los profetas en el Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo Testamento son los testigos privilegiados que oyeron , vieron y tocaron al Logos de Dios quien los eligió, convocó y capacitó para proclamar su obra y su Palabra a todo el mundo, ambos testamentos son colecciones aceptadas por los primeros cristianos como testimonio verdadero, confiable y autoritativo en cuestión de fe y conducta. La teologìa evangélica debe mantener una relación estrecha y humilde ante dicho testimonio.

Karl Barth nos recuerda la unidad indivisible del testimnonio bíblico que la teologíaa evangélica no puede ni debe violentar si quiere dar razòn verdadera del Dios de la Alianza que obra y habla a travès de las diversas formas en la que es expresada su Palabra en el canón bìblico:

Novum Testamentum in Vetere latet, Vetus in Novo Patet (El Nuevo Testamento se halla escondido en el Antiguo Testamento y el Antiguo Testamento se halla patente en el Nuevo Testamento) p. 47

La historia de Jesucristo como salvación y revelación de la Palabra poderosa de Dios que le resucita de entre los muertos y por la cual adquiere soberanía y potestad sobre todas las criaturas en todos los tiempos y lugares, es el acontecimiento suscitado ” en la carne ” dentro de los limites del espacio y del tiempo del cual dan testimonio los testigos primarios, bíblicos de la Palabra- profetas y apóstoles- que le brinda cohesión, contenido y sentido al canón bíblico.

El acontecimiento de Jesucristo como revelación y salvación de Dios es para Karl Barth el interés central para los apóstoles. contenido único de su predicación fundamentada en la autoproclamación de Jesús como Kyrios, Hijo de Dios e Hijo del Hombre, sobre esta postura Barth despliega una crítica a los excesos de la crítica histórica en su insistencia en la persona del Jesús Histórico y la teología existencial de Rudolf Bultmann y su insistencia en el Cristo de la fe o el Kerigma:

” No era ni un Jesús Histórico ni un Jesús de la fe a quien ellos conocían y proclamaban, ni era la imagen abstracta de alguien en que ellos todavía no creían, ni tampoco la imagen, igualmente abstracta, de alguien en quien ellos creyeron únicametne después. Un doble Jesucristo, uno que existió antes de Pascua y otro que existió después de Pascua, sólo puede deducirse de los textos del Nuevo Testamento cuando previamente se ha insertado de manera arbitraria esa duplicidad en dichos textos. ” p.49

Ante lo anterior nos deja cierto sinsabor en los labios, nos hace imaginar cierto fundamentalismo protestante en las palabras del teólogo suizo, sin embargo, nada más alejado de la realidad del sentir y el pensar de Karl Barth acerca del texto blblico. A continuación el teólogo desglosa los puntos de contacto que la teología evangélica debe mantener con el testimonio bíblico y el sitio de aquélla ante las Sagradas Escrituras.

1.- La teología evangélica comparte con el testimonio profético y apostólico el interés común por la respuesta humana ante la Palabra de Dios. Los testigos bíblicos como seres humanos respondieron a la Palabra oída mediante su pensamiento, imaginación y lenguaje condicionados por su época, es por ello que la teología se debe de ocupar en el aprendizaje del método del pensamiento y lenguaje humanos en cuanto éstos se hallan orientados hacia la Palabra de Dios.

2.- De la misma forma en que los testigos bíblicos responden básicamente a la Palabra de Dios de manera condicionada históricamente-aunque sólo ellos se confrontaron directamente con la Palabra- la teología responde humanamente a la Palabra de Dios revelada en las Sagradas Escrituras y en el testimonio de los profetas y los apóstoles, por lo tanto, la respuesta de la teología no puede equipararse al testimonio dado por los testigos primarios, la teología evangélica escucha y aprende de su testimonio.

3.- Los testigos bíblicos pensaron, hablaron y ecribieron en confrontación directa con la Palabra, la teología y la comunidad posteriores son testigos secundarios y por lo tanto discípulos, pupilos de los apóstoles y profetas que testificaron de la Palabra de Dios revelada en la historia de Israel y la alianza y en la persona de Jesucristo plenitud del pacto de Dios con los hombres.

4..- El sitio de la teología se encuentra por debajo de los testigos bíblicos pues estos poseen de primera mano la información sobre el tema y problema primordial de la teología de los cuales todo depende, esto es, sobre la palabra y la obra de Dios ” aunque la teología es consciente de todo el carácter humano y condicionado de dichos escritos, sabe y considera que los escritos de que ella se ocupa son escritos sagrados. Estos escritos están seleccionados y seperados, merecen y exigen respeto y atención de carácter estraordinadio, porque tienen relacion directa con la obra y la palabra de Dios. p. 52.

5.- Lo único de lo que toda la teología evangélica depende es de su conformidad con el Evangelio, de la capacidad que despliegue la teología para escuchar y concordar con la palabra del Dios de Jesucristo, y del Dios de los hombres. Dicha capacidad no está dada de antemano para ningun teólogo, ni se haya implícita en ninguna teología, sino que ” la teología únicamente llegar a ser teología evengélica cuando el Dios del Evangelio se encuentra con ella en el espejo y el eco de la Palabra profética y apostólica” p. 52

6.- El testimonio que las Sagradas Escrituras nos brindan de la Palabra de Dios es rico, polifónico, diverso, el concierto de la Escritura es coral, voces que se escuchan dentro de la voz del Antiguo y del Nuevo Testamento. La base primordial de semejante polifonía radica principalmente en ” la multiplicidad objetiva y en los contrastes internos mantenidos dentro del movimiento de la historia de la alianza: esa historia que ellos nuevamente refieren y afirman. Este movimiento lo abarca todo, incluye aun los más pequeños elementos, reflejandno la interacción de la unión y la desunión entre Dios y el hombre, tal como los testigos la reflejan. ” p. 53

Por lo tanto, la teología no debe ni puede ser monótona, monocorde, encasillarse asi misma en un solo tema o eje de reflexión, sino que debe seguir la pauta que los testigos bíblicos le marcan, situarse críticamente en cada loci de la obra y palabra divinas y de esta manera el pensamiento, lenguaje y comprensión teológicos recibirán su lugar adecuado, la incesante sucesión de los diversos loci de la Palabra se dan dentro del canón bíblico y en sus distintos niveles de significado de cada uno de los escritos que lo conforman.

La mirada que la teología le dirige al canón bíblico debe ser dinámica, crítica, vislumbrar cada escrito en el horizonte de significado que le confiere el lugar que ocupa dentro del aquél y el tipo de relación y pertinencia que tenga dentro del cosmos teológico del Antiguo y del Nuevo testamento.

De esta forma la postura que Karl Barth asume frente al canón de la Escritura y la pertinencia de aquél para el quehacer de la teología evangélica deja de manifiesto la tensión inherente al trabajo de dos disciplinas teológicas, la teología bíblica y la teología sistemática. Ésta debe de mantenerse abierta, atenta al trabajo de aquélla y nunca violentar impumemente el universo de significado de términos teológicos- como justicia, redención, salvación- que le es inherente a cada escrito bíblico en particular y del puesto que ocupa dentro del canón bíblico.

7.- en este último acerca de la rekacióin que guarda la la teología evangélica con el testimonio bíblico de la Palabra, Karl Barth despeja las dudas que nos dejó al hacer una crítica severa a la corriente crítico-histórica y la teología existencial de Bultmann, haciéndonos pensar en él como un fundamentalista bíblico, de ninguna manera, pues es en este punto que nos deja ver que el teólogo suizo hace puntual diferencia entre el texto bíblico como testimonio de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios como revelación del Dios de Jesucristo que no está supeditada de antemano ante nada ni nadie y ante la cual la teología en su quehacer hermenéutico sólo puede preguntar por ella a los textos sagrados:

” Su investigación de la escritura consiste en preguntar a los textos si quieren dar testimonio de Dios, y hasta qué punto, si a pesar de su completa humanidad reflejan y son eco de la Palabra de Dios, la cual no es conocida ya con anterioridad en ninguna parte, pero una Palabra que quiere ser vista y escuchada incesantemente, que ha de salir constantemente a la luz. ” pp. 54-55

La teología y el teólogo se situan ante las Sagradas Escrituras y de frente a los testigos bíblicos con una interrogante, ¿en dónde está la Palabra de Dios en medio del testimonio bíblico? al tiempo que asume este cuestionar como arduo problema.

En otras palabras: lo que figura en las páginas de la Biblia es el testimonio dado a la Palabra de Dios, la Palabra de Dios en este testimonio de las Escrituras, ésta no es transparente, translúcida, el teólogo confronta este problema en actitud humilde ciertamente pero desafiante, ¿qué es lo que dicen los textos acerca de la Palabra? necesito de todas las herramientas posibles para entablar fructíferamente este diálogo con las Escrituras: ” hay que utilzar todos los recursos posibles: la crítica y análisis filológico e histórico, el estudio atentos de las relaciones textuales más próximas y más remotas, por otra parte, habrá de echar mano de todas las herramientas que la imaginación disponga para formular conjeturas” Idem. Es aquí y por esto que Karl Barth está lejos del fundamentalismo evangélico. Traducir la Biblia a las lenguas vernáculas a los giros modernos de cada lenguaje significa tan sólo franquear el primer nivel de sentido de los textos bíblicos, ir más allá requiere esfuerzo intelectual en donde no están ausentes el dolor y las lágrimas:

” Sin embargo, saber hasta qué punto se encuentra en ella es un hecho que exige una incesante labor de descubrimiento, interpretación y reconocimiento. Exige un incansable esfuerzo, más aún, un esfuerzo que no deja de ir acompañado de sudor y de lágrimas.” p. 56

c) La Comunidad

Teología como la comunidad se hallan confrontadas por la Palabra de Dios y es en dicha comunidad donde la teología encuentra su lugar especial y el ámbito de su peculiar función y actividad. La teología nace en y para servir a la comunidad, a la Iglesia, entendida como Communio Sanctorum. la comunidad de fe como la sociedad de personas que fue convocada, capacitada por la Palabra de Dios, cada uno de sus miembros dispuestos a escuchar y aceptar esa Palabra en confianza, reconocimiento y obediencia.

La comunidad de fe se ve impelida a proclamar, predicar y testificar la Palabra por el poder de la Palabra misma, así la comunidad asume su responsabildiad de ser su testigo secundario, en este sentido las comunidad testifica en dos formas características: mediante la autoexpresión verbal y ecrita a través de la cual ella cumple con su tarea de predicar, enseñar y aconsejar pastoralmente, y también:

” La comunidad no habla únicamente con palabras, habla por el hecho mismo de su existencia en el mundo, por su actitud caracterísitca ante los problemas del mundo, y, más aún, especialmente por su servicio callado a todos los desfavorecidos, débiles y necesitados que hay en el mundo. Habla finalmente cuando ora por el mundo.” p. 58

Empleando los términos actuales usados por la TLL podríamos decir que la comunidad de fe habla y testifica la Palabra de Dios a través de su compromiso político con los más pobres y débiles de la tierra, esto es, sin duda, el rasgo más pertinente de la teología barthiana para el quehacer de la iglesia evangélica hoy.

Sin embargo, puntualiza Barth, existe una distancia infranqueable entre la fe de la comunidad y su lenguaje, la expressión más vívivda de la fe más ardiente y sincera no es más que una obra humana y como tal corre el riego constante de distorcionarse y perderse:

” esto significa que la comunidad puede extraviarse en su proclamación de la palabra de Dios, en su interpretación del testimonio bíblico y, por último, en su propia fe. En vez de servir de ayuda, la comunidad puede ser obstáculo para la causa de Dios en el mundo si lo entiende de una manera que sea parcial o del todo errónea, mediante un pensamiento desviado o altarado, mediante un lenguaje torpe o demasiado sutil. ” p. 60

La comunidad debe estar atenta, despierta ante la gran comisión que le ha sido dada e interrogarse sinceramente aerca de la veracidad, integridad y responsabilidad con las que interpreta, entiende y proclama la Palabra, esto requiere un gran esfuerzo y ardua labor, este gran esfuerzo es propio de la labor teológica, responsabilidad que tienen que encarar tanto la comunidad como cada creyente en lo individual, especialmente aquellos miembros que tienen alguna encomienda ministerial, en palabras de John A Mackay, la comunidad evangélica tiene que ser un pueblo con mentalidad teológica.

La ciencia y la doctrina teológica es a la comunidad de fe como la jurisprudencia es al estado, la teología existe por y para la comunidad, debe ser una función de ésta y nunca un fin en sí misma. La fe de la comunidad creyente es de la clase que dice credo ut intelligan acto seguido la teología desarrollará su vocación en el ámbito de la de la fides quarens intellectum, en la fe que cree porque es comprensible.

La teología evangélica se moverá dentro de la comunidad de fe elaborando una análisis crítico de sí misma y la vida eclesial sobre tres ejes rectores: 1) el canon de las Sagradas Escrituras como primera hipótesis de trabajo. 2) la tradición de la comunidad que determina y conforma su proclamación y testimonio 3) la patrística como acervo crítico para el trabajo teológico dinámico.

La teología deviene asi en una disciplina relativa- en relación con- no obstante, necesita un margen de libertad dentro de la comunidad de fe para mejor realizar su labor crítica, la teología es una ciencia libre y vigoroza que: ” no permitirá que ninguna autoridad eclesiástica obstaculice la realización sincera de su propia tarea crítica y lo mismo habrá que decir de cualesquiera voces alarmadas que procedan del seno del pueblo de Dios ” p. 64

d) El Espíritu

La teología evangélica debe ser por necesidad teología neumática. La Palabra de Dios, los testigos y la comunidad de fe como lugar y hogar de la teología tienen en el poder dle Espíritu la condición de posibilidad fundamental.

Desde el punto de vista exterior de las disciplinas del espíritu y de la ciencia, el quehacer de la teología parece estar suspendido en el aire, sin justificación epistemológica aceptable ¿tendrá acaso la teología que fundamentar su existencia introduciendo criterios de verdad universalmente aceptados por la ciencia empírica?

Para Karl Barth la teología sólo es comprensible, sustentable teológicamente pues para él la teología es fundamentalmente la lógica humana del Logos divino en la medida en que la teología tenga la capacidad de abrirse y estar atenta al movimiento y dirección que el Espíritu lleve y se deje llevar por Él.

La teología evangélica es sierva ante la comunidad de fe, de la Palabra de Dios y ante los testigos primarios de la historia del Emmanuel cuay plenitud se halla en Jesucristo en tanto que vive y se nueve por la misma fuerza y potencia que sustenta todo lo anterior: El poder del Espírutu, Señor de la vida.

Ante esta perspectiva planteada por Karl Barth bien podría entenderse el paso que dio la teología posconciliar de asumirse como un saber constituido a asumirse como hermenéutica, como acto segundo y reflexión crítica sobre y desde la fe y la praxis histórica de la liberación del pueblo de Dios:

” La teología se entiende como interpretación actualizante de la Palabra de Dios, como interpretación creadora del mensaje cristiano, o en otras palabras, es inseparablemente una hermenéutica de la Palabra de Dios y una hermenéutica de la existencia humana” (1)

La teología evangélica sólo será una ciencia libre, dinámica y crítica sólo si es una teología neumática que asume conscientemente los riesgos que implica tratar con el Espóritu del Dios vivo.

1) La teología como espacio cerrado al aire fresco y barullo del Espíritu

La teología desarrollo tranquilamente su tarea introduciendo rectamente en su sistema dogmático el discurso neumatológico abordándolo como saber constituido a la vez que se rehusa rabiosamente a dejarse interpelar por el soplo del Espíritu cuando aparece bajo el rostro de renovaciones o reformas revolucionarias, inéditas, obstaculizando su dinámica arguyendo fidelidad al dogma, a la tradición como baluarte ante el acoso del mundo, respecto a esto, citemos las hermosas palabras del poeta-teólogo Rubem Alves:

” Soy protestante. Pero usted ya debe haber percibido que mi amada está ausente. Mi protestantismo es una nostalgia y una esperanza. Ésta es la razón por la que siento una enorme necesidad de leer a los padres de la Reforma y una compulsión por oir el viento del Espíritu para ver dónde se puede soltar una cometa. Entretanto el espíritu cantante y juguetón del protestantismo (disfrazado, claro), está haciendo de las suyas en la Iglesia católica. Como dije, el Espíritu es libre, tal vez haya querido jugar junto con nosotros. Tal vez no hayamos querido jugar con él, pero vuelve de vez en cuando y habrá de regresar para quedarse.” (2)

2) La teología como poseedora y dueña del Espíritu

La teología en este caso conoce muy bien la experiencia del Espíritu y su poder transformador a grado tal que de suponer- consciente o inconscientemtente- la presencia y acción del Espíritu de libertad en cada una de sus afirmaciones e investigaciones sobre la fe.

Bien puede inferirse la existencia y convivencia con esta clase de teología, una iglesia necia que da por sentado la acción y presencia del Espíritu en cada una de sus ceremonias, consagraciones, sacramentos y ordenaciones, surge pues de esto, una iglesia y su correspondiente teología con caracter impositivo, autoritario y sectario al pretender ser los únicos poseedores del Espíritu.

En México se puede observar tal espectáculo de arrogancia y soberbia espiritual en las actitudes sectarias y fundamentalistas de las llamadas iglesias neopentescostales o carismáticas, por un lado, por el otro, una Iglesia Católica Romana centrada en Europa y anclada en la era preconciliar que ha cerrado las puertas y ventanas que el Vaticano II abrió al mundo ya la pluralidad religiosa y ahora reafirmada su doctrina de la iglesia afirmando que:

” Las iglesias protestantes no son iglesias en sentido propio, a los sumo son comunidades eclesiales que no tienen la sucesiòn apostólica mediante el sacramento del orden ni han conservado la auténtica e íntegra sustancia del Misterio Eucarístico. Si se les da el título de comunidades eclesiales es debido a que no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medio de salvación.” (3)

Ante esto sólo nos queda citar la palabras de Karl Barth:

” Tan sólo el Espírutu Santo puede ayudar a la teología para que llegue a ser permanentemente sabedora y consciente de lo desdichados que son sus métodos arbritarios para querer controlarle a Él. Tan sólo allá en donde se suspira, se clama y se ora pidiendo al Espíritu Santo, Él de nuevo se hace presente y se encuentra activo. Veni Creator Spiritus! ¡ven, oh ven Tú que eres Espíritu de vida! Incluso la mejor teología no puede ser nada más ni nada mejor que esta petición realizada en la forma de vigorosa tarea.” p. 80

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*) Los encabezados y numeración romana coresponden a los utilizados en la obra de Karl Barth. Introducción a la Teología Evangélica, Sígueme, Salamanca, 2006. 238 pp.

1) CI. Geffré, El Cristianismo ante los riesgos de la Interpretación. Ensayos de hermenéutica teológica citado por Juan José Tamayo-Acosta en Para comprender la Teología de la Liberación, Verbo Divino, Navarra, 1988. p. 99

2) ” O vento sopra onde quer Confissoes de un protestante obstinado” citado por Leopoldo Cervantes-Ortiz en Series de Sueños. La teología ludo-erórico-poética de Rubem Alves, Centro Basilea de Investigación y Apoyo AC, México, 2003. p. 128

3) CAPÓ, Eric, Hermanos mutuamente separados en lupaprotestante.com.es